TEMA 3


Respiración

 

El resplandor de la luna despuntando por encima del horizonte aporta el marco referencial necesario para poder medir la estabilidad de este vuelo.

Imperceptibles variaciones de altura se hacen perceptibles cuando el ala derecha más allá de la ventanilla empieza a oscilar levemente, con la sutileza de un cuerpo vivo, ocultando en parte la silueta de la luna con cada inhalación solo para descubrirla con la exhalación siguiente.

De pronto resulta obvio por qué este objeto volador es también considerado una nave, y la vasta inmensidad de los aires adquiere viscosidad gracias a una simple metáfora. En medio del sigilo absoluto de esta noche tomo conciencia del movimiento más veloz que jamás llegaré a experimentar: 922 km/h, y nada que pueda sugerir que en realidad nos estamos desplazando. Apenas el sereno bamboleo del ala entrando y saliendo del perímetro de la luna, y la trayectoria del torrente de mi propio pis, ligeramente descentrado, cayendo en todo momento al margen del blanco con un sesgo que pareciera desafiar las leyes de la física pero que al fin y al cabo no hace más que ilustrarlas.

 

 

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